2022/09/02
Salida de última hora para intentar ascender el volcán Sierra Nevada. Una experiencia un tanto frustrante, ya que no tuvimos ni la más mínima oportunidad de acercarnos a la cima.

Desde que estacionamos la camioneta nos enfrentamos a una nieve muy blanda, en la que abrir huella no sirve de mucho. Paso tras paso y uno por uno nos vamos hundiendo hasta las rodillas, y nos cuesta demasiado avanzar.

A media tarde, antes de que se esconda el sol y tras un tímido intento de acercarnos al filo, decidimos pasar noche allí mismo, en medio del supuesto sendero. No hace falta hablarlo entre nosotros, la cima del Sierra Nevada tendrá que esperar.
De ahí sale una breve pero intensa reflexión, “la montaña siempre estará ahí… ¿pero y nosotros?”.
Pasamos otra fría noche más vivaqueando en la nieve, y nos despertamos sin prisa. El camino de vuelta al menos nos regala una bonita vista del vecino volcán Lonquimay, y la refrescante sensación de estar enterrados hasta la cadera constantemente.
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