2026/08/15

Volvimos a la Sierra Nevada... Volvimos y volveremos, porque la segunda tampoco fue la vencida.

Al menos esta vez pudimos llegar más alto, casi hasta la cumbre, atravesando una hermosa arista tapada de nieve, de las que no se olvidan.

Salimos de Concepción a primera hora y empezamos el ascenso ya de día. A diferencia de la vez anterior, pudimos avanzar rápido en la parte baja, tanto que al mediodía ya habíamos llegado al punto donde pensábamos vivaquear. Descansamos un rato y, al encontrarnos motivados, con energía y un buen pronóstico de méteo, decidimos avanzar sin peso, con la intención de llegar a la cumbre y volver al mismo punto para pasar la noche.

Lamentablemente, nos desviamos de la ruta y no acertamos a montarnos en el filo cumbrero, quedándonos a pocos metros en el mapa, pero a una distancia vertical considerable. Para cuando pudimos encontrar la pasada ya era demasiado tarde y estábamos cansados. Se trataba de un corredor con nieve muy dura y de una inclinación aproximada de 45°. Dadas las condiciones, lo más prudente fue darnos la vuelta.

Varias veces he escuchado y leído que esta es una montaña "fácil", "asequible", "sin peligro". Pero, ¿no será esto relativo? La misma ladera puede parecer un paseo en verano y ser mortal en invierno. La nieve tapa las rutas más evidentes, el hielo no avisa y el cansancio ayuda a tomar malas decisiones. Lo que no debería cambiar es el respeto y el criterio a la hora de opinar.


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